RSS
Pero ningún otro carro recuerda el origen entonces no tan alborotado de esa era como el Pontiac Grand Prix GTO de 1964 que simboliza tal vez como ningún otro aquellos bólidos de hasta 360 caballos de fuerza que entonces fueron paradigmas de lo más audaz en automovilismo de este lado del Atlántico.
Tener entonces uno de esos alborotadores era como hacer alardes de tener un corazón grande, un alma aventurera y un espíritu juvenil sin límites.
En esa época el Grand Prix GTO de Pontiac era un cupé de gran tamaño con enorme motor V8 que consumía gasolina de lo lindo, lo cual no era preocupante,. costoso, ni mal visto.
Pero duró poco, pues ya desde el inicio de la década de los 70 esta tendencia fue perdiendo fuerza y la crisis de combustible de entonces obligó a los fabricantes a rediseñar sus modelos y adecuarlos a las situaciones de escasez de carburante en el mercado mundial.
Se considera que la era de los carros de gran musculatura comenzó en 1964, y el crédito se le da a John de Lorean jefe de la división creativa y su director de publicidad, Jim Wangers. Fueron ellos los que pusieron un motor enorme en una carrocería pequeña, y de ahí el nombre generalmente aceptado de musculoso, que ha devenido la manera clásica de identificar tales tipos de carros.
De Lorean y Wangers cogieron un "Pontiac Tempest" y le agregaron un motor de más de 300 centímetros cúbicos. Pero no satisfechos aún le dieron un nombre que también perduró como calificativo genérico: "G.T.O". La meta que se propusieron parecía muy ambiciosa, vender nada más 5,000 de esas cosas, en un mercado copado por los vehículos de gran tamaño. Al final el público le dio la razón, Pontiac tuvo órdenes que ascendieron a 32,000 unidades, y la demanda fue tal que no pudieron satisfacerla en su totalidad.
A ese primer "G.T.O" se le atribuye el mérito histórico de haber sido el primer carro fabricado de manera específica de gran poder y mercadeado a un precio que estaba al alcance de cualquiera.
"Emita su comentario"