En la batalla de los pony, Chevy Camaro está liderando la pelea.
La vieja rivalidad con el Ford Mustang resurgió con la reaparición de un renovado Camaro de estilo, presencia y poder muy muscular, como en los viejos tiempos, o mucho mejor.
Ahora que devolver a la vida viejos iconos de la industria del automóvil está de moda, Camaro ha aprovechado su segunda oportunidad sobre la tierra con una singular pasión que está arrebatando a muchos, de ahí que esté vendiendo más que su archirrival Mustang.
El musculoso 2SS -Súper Sport- tope de la línea que me di el gusto de trotear por una semana resultó pródigo en aventuras. No diré a cuanto se montó en una carretera de la costa casi desierta; lo suficiente para erizar los pelos a cualquiera.
La emoción es proporcionada por un 6.2 litros V8 que lo monta a 426 caballos de fuerza. Hoy en día cupés de esa potencia cuestan un montón más, de manera que no hay que desfondar los bolsillos para darse el gusto.
Poca visibilidad y no muy cómodo no lo disminuyen, puesto que su razón de existir es la fuerza pura, para eso fue creado.
La gente se acercaba boquiabierta a mirarlo y disfrutar su ronquido. Eso, hace tiempo que no lo veía.
(Este artículo se publica de manera simultánea en el periódico NY de Día) (NYdedía.com)